martes, 11 de noviembre de 2014

Hogar, dulce hogar.



En 1990, cuando la sonda Voyager2 dejó Neptuno y se dispuso a salir del sistema solar, giró para tomar la última foto de la Tierra. Gracias a ello, ahora podemos ver la imagen más lejana hasta ahora tomada de nuestro planeta, a 6000 millones de kilómetros.
Ahí lo tenéis, nuestro dulce hogar. Ese diminuto y lejano punto somos nosotros. En él están todas las personas que amamos, las que conocemos y todas las que alguna vez lo habitaron.
El conjunto de nuestra alegría y sufrimiento. El conjunto de miles de religiones, ideologías y doctrinas económicas. Cada cazador, cada recolector, cada creador y cada destructor de civilizaciones. Cada rey y plebeyo. Cada madre y cada padre. Inventores, exploradores, políticos, escritores. Cada uno de ellos ha vivido allí, en esa mota de polvo suspendida en la inmensidad del espacio.
Por ello, te invito a pensar en los ríos de sangre derramados por cientos de emperadores para conseguir la gloria y ser los amos momentáneos de la fracción de un punto. Piensa en las crueles guerras que los habitantes de una esquina de este pixel llevaron a cabo contra habitantes de la otra esquina de este pixel.
La impaciencia por matarse los unos con los otros, la ambición de ser el rey de los reyes, la falsa ilusión de que hemos de tener un lugar privilegiado en el universo... Todo ello se ve desafiado por este pálido punto de luz.
No sé a vosotros, pero para mí esta imagen recalca la responsabilidad que tenemos de compartir amablemente los unos con los otros ese diminuto puntito azul pálido, olvidando de una vez las guerras y el sufrimiento para empezar a crear instantes en los que la humanidad pueda, cuando mire hacia atrás, sentirse realmente orgullosa.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Te desafío a ...

Hacemos lo que está socialmente aceptado en lugar de dejarnos llevar por lo que realmente nos mueve y motiva. Por eso te desafío a que pruebes a ser diferente, porque para ser uno más ya están todos ellos, ¿no?


Has llegado aquí para vivir, para destacar, y no para complacer y satisfacer las necesidades que otros tienen de ti. Que no te asuste el miedo a fracasar, sino todo lo contrario, utiliza tus temores como ráfagas de viento que te impulsen a hacer las cosas que más te ilusionan, porque detrás de cada miedo, hay una pasión.



miércoles, 13 de agosto de 2014

Análisis de sangre pueden prevenir suicidios.

Genética.


La ciencia ha logrado dar un paso gigante en la lucha contra el estrés, la depresión y sobre todo, contra el suicidio. Científicos de Estados Unidos han descubierto la estrecha relación que hay entre el gen SKA2 y el estrés, pues niveles bajos de expresión del mismo inducen a caer en dicho estado de ánimo. En concreto, se ha logrado detectar en la sangre una alteración genética implicada en la regulación del estrés que juega un papel clave a la hora de determinar nuestras reacciones ante las tensiones de la vida cotidiana.

El estudio determinó una mutación de este gen en numerosos pacientes que cometieron un suicidio. Ahora, habría que realizar estudios a mayor escala y así encontrar y verificar que existe una gran proporcionalidad entre ambos conceptos.

“Necesitamos estudiar esto en una muestra más grande, pero creemos que podríamos analizar la sangre para identificar a personas con riesgo de intento de suicidio”, explica el psiquiatra Zachary Kamiinsky, líder de esta investigación, llevada a cabo por la Escuela de Medicina de la Universidad John Hopkings.


Por ello, un estudio más detallado de ciertas hormonas y moléculas en el torrente sanguíneo, podrá otorgarnos pistas de quien es más propenso a cometer dichos actos, y así ayudar a esas personas a lograr ser más felices.


¿Qué hubo antes del Big Bang?

Astronomía.


Como sabemos, se cree que el universo actual, donde compartimos estancia con miles de millones de estrellas, planetas y galaxias, surgió de una explosión conocida como Big Bang, "el gran estallido".
La pregunta que siempre nos planteamos, es la siguiente: ¿Qué ocurrió y había antes de ese estallido? ¿Qué lo provocó?
Estudios recientes del Instituto de Física Teórica de Canadá parecen que han hallado una posible respuesta, pues según cuentan los expertos inmersos en el asunto, nuestro universo se originó a partir de un agujero negro existente en otro universo con más dimensiones que el nuestro. Su comprensión es algo complicada, porque nuestra mente no está preparada para entender teorías que no somos capaces de, ni siquiera, imaginar.
Lo que percibimos como el Big Bang, podría ser el espejismo tridimensional de una estrella derrumbándose sobre sí misma en un universo completamente distinto al nuestro, compuesto por cuatro dimensiones espaciales.



El equipo de Niayesh Afshordi, Robert Mann, y Razieh Pourhasan que comandan la investigación en Canadá sobre este tema, afirman que no son simples suposiciones, pues su estudio está basado en matemáticas firmes y sólidas, según afirman.

lunes, 26 de mayo de 2014

Crocodile.


Cuánta belleza es capaz de dejarnos una cámara superrápida. Los únicos enemigos, el tiempo y la lentitud de nuestra vista. La solución, este tipo de cámaras dejándonos bellas figuras, tanto en fenómenos que ocurren a velocidad extraordinariamente rápida, como en situaciones que, aunque somos capaces de apreciarlas, inevitablemente ignoramos la poesía que describen en sus fugaces detalles. 
Para muestra un botón, este vídeo. Fijaos en el movimiento fuerte y a la vez liviano y elástico de sus cuerpos (segundo 20) o de las mandíbulas presas del hambre buscando en las alturas una fuente de alimento. Todo ello bajo la música constante y rítmica que decide acompañar también a períodos más pacíficos y mansos, donde gotas de agua se mantienen suspendidas en el aire, o donde los gestos de las personas nos hacen olvidar el tema del asunto: La belleza de una rapidez que, durante unos segundos, se olvida de su velocidad cotidiana.

domingo, 18 de mayo de 2014

Hamster.

Me siento sobre el escritorio y le observo. Recapacito, y tras un breve tiempo comienzo a sentir lástima por él. Ese pobre roedor, a parte de estar entre unos barrotes, jamás sabrá dónde ha estado, ni si quiera es consciente de que ha formado parte de este mundo que constantemente nos brinda con grandes momentos.
Y es que, por mucha lástima que sienta por él, ese diminuto animal nunca podrá sentir el tacto de una suave melodía, como la que ahora se pasea por mis oídos regalándome esta sensación de profundo bienestar. Nunca disfrutará de los olores, solo sabrá que están ahí, pero no podrá sacarles provecho. Nunca sabrá lo que es que te partan el corazón, ni disfrutará del beso por el que tanto tiempo peleaste. Nunca recordará una bella puesta de sol ni la sensación del viento golpeándote la cara mientras corres, libertad dentro de una sociedad colapsada. 
Jamás disfrutará de una ducha tras un día agotador, ni podrá mirar alrededor y ver gente a la que quiera y que le quiera, con la que escapará de situaciones embarazosas y compartirá los mejores momentos de su día a día. No sabrá lo que se siente una mañana tranquila, con el único despertador que unos rayos de sol o el cantar de los pájaros. 
En su corta vida comprobará lo que reconfortan los abrazos de un hermano, la sonrisa de una madre y la palmada de un padre. No sabrá en qué se basa una amistad de verdad, pero tampoco verá cómo alguien se te escapa sin poder evitarlo. Nunca sabrá del éxito, de la superación o de acabar un proyecto empezado. 
Dejará este mundo sin haber volado, sin haber buceado bajo el agua, sin lanzarse al vacío por un tobogán o sin degustar una buena tostada de Nutella.

Pobrecillo, nunca se acostará escuchando la lluvia golpeando el cristal, ni encontrará dinero en un pantalón viejo. Tampoco dejará volar las mariposas que despegan tras el primer beso, ni sabrá lo que es hacer feliz a las personas que quieres. Nunca dejará su imaginación en manos de una buena película, ni sabrá de la verdadera felicidad de un helado en verano.

Y, a pesar de todo, ahí sigue, moviendo el hocico como si fuese a encontrar algo importante, trascendente. Quién sabe, quizás solo esté buscando todo aquello que nosotros dejamos escapar cada día, cegados por las prisas, el agobio y una sociedad que procura hacerte olvidar todo lo que arriba se expone.
Buenas noches.


lunes, 5 de mayo de 2014

Sobran las palabras.



Esas sonrisas, esas miradas alegres... Cuando veo cosas así no puedo evitar pensar en perderme por aquellos lugares, viajar hasta allí y quedarme con ellos, en parte debido a innumerables motivos que la sociedad actual no sabe apreciar. 
No conozco sus costumbres ni su forma de vida, pero es evidente que necesitan mucho menos que nosotros para ser felices, disfrutan de cualquier cosa por pequeña que sea, y conocen mejor que nadie los sentimientos y emociones que nos distinguen de las máquinas actuales, a las cuales, cada vez -a pasos agigantados- nos parecemos más.

Escribo esto porque una -entre muchísimas- de las cosas que dejamos escapar en nuestro día a día, es tener la oportunidad de que alguien nos enseñe realidades de un mundo al que acabamos de aterrizar, de un mundo que continuamente sufre cambios y que en parte podemos modificar. Y nosotros en nuestro "primer mundo", obviamos esa oportunidad, mientras ellos caminan terribles distancias para poder disfrutar de tal privilegio. La verdadera satisfacción de un profesor seguro que se encuentra allí, entre esas paredes de madera a medio construir, con el mero material de trabajo que una imaginación que desea ser excitada y puesta a prueba.

En un principio se puede pensar que ellos van más atrasados, que se perdieron nuestros avances y se quedaron atrás, entre unas cabañas de madera perdidas en medio de la sabana. Pero deteniéndonos al menos un segundo, empezamos a entender que, a pesar de sufrir hambre, guerras y las terribles enfermedades, ellos han encontrado el mejor antídoto de todos: La felicidad. Una felicidad que hoy en día escasea y que la gran mayoría evita inconscientemente desde que sale el sol hasta que se pone. Ellos son capaces de exprimir la vida,  de aprovechar el tiempo y explotar los bellos detalles que la naturaleza nos ofrece; y todo mientras nosotros buscamos problemas donde no los hay, mientras creamos necesidades innecesarias, mientras corremos tras un futuro que nunca llega.

Que nos contagien un poco de su humilde alegría, que a pesar de sus inhumanas situaciones, nos enseñan cada día a nosotros, sus alumnos, que vida hay solo una, y que nunca está de más saber aprovecharla.

Raúl.