miércoles, 13 de agosto de 2014

Análisis de sangre pueden prevenir suicidios.

Genética.


La ciencia ha logrado dar un paso gigante en la lucha contra el estrés, la depresión y sobre todo, contra el suicidio. Científicos de Estados Unidos han descubierto la estrecha relación que hay entre el gen SKA2 y el estrés, pues niveles bajos de expresión del mismo inducen a caer en dicho estado de ánimo. En concreto, se ha logrado detectar en la sangre una alteración genética implicada en la regulación del estrés que juega un papel clave a la hora de determinar nuestras reacciones ante las tensiones de la vida cotidiana.

El estudio determinó una mutación de este gen en numerosos pacientes que cometieron un suicidio. Ahora, habría que realizar estudios a mayor escala y así encontrar y verificar que existe una gran proporcionalidad entre ambos conceptos.

“Necesitamos estudiar esto en una muestra más grande, pero creemos que podríamos analizar la sangre para identificar a personas con riesgo de intento de suicidio”, explica el psiquiatra Zachary Kamiinsky, líder de esta investigación, llevada a cabo por la Escuela de Medicina de la Universidad John Hopkings.


Por ello, un estudio más detallado de ciertas hormonas y moléculas en el torrente sanguíneo, podrá otorgarnos pistas de quien es más propenso a cometer dichos actos, y así ayudar a esas personas a lograr ser más felices.


¿Qué hubo antes del Big Bang?

Astronomía.


Como sabemos, se cree que el universo actual, donde compartimos estancia con miles de millones de estrellas, planetas y galaxias, surgió de una explosión conocida como Big Bang, "el gran estallido".
La pregunta que siempre nos planteamos, es la siguiente: ¿Qué ocurrió y había antes de ese estallido? ¿Qué lo provocó?
Estudios recientes del Instituto de Física Teórica de Canadá parecen que han hallado una posible respuesta, pues según cuentan los expertos inmersos en el asunto, nuestro universo se originó a partir de un agujero negro existente en otro universo con más dimensiones que el nuestro. Su comprensión es algo complicada, porque nuestra mente no está preparada para entender teorías que no somos capaces de, ni siquiera, imaginar.
Lo que percibimos como el Big Bang, podría ser el espejismo tridimensional de una estrella derrumbándose sobre sí misma en un universo completamente distinto al nuestro, compuesto por cuatro dimensiones espaciales.



El equipo de Niayesh Afshordi, Robert Mann, y Razieh Pourhasan que comandan la investigación en Canadá sobre este tema, afirman que no son simples suposiciones, pues su estudio está basado en matemáticas firmes y sólidas, según afirman.