Genética.
La ciencia ha logrado dar un paso gigante en la lucha contra el estrés, la depresión y sobre todo, contra el suicidio. Científicos de Estados Unidos han descubierto la estrecha relación que hay entre el gen SKA2 y el estrés, pues niveles bajos de expresión del mismo inducen a caer en dicho estado de ánimo. En concreto, se ha logrado detectar en la sangre una alteración genética implicada en la regulación del estrés que juega un papel clave a la hora de determinar nuestras reacciones ante las tensiones de la vida cotidiana.
El estudio determinó una mutación de este gen en numerosos pacientes que cometieron un suicidio. Ahora, habría que realizar estudios a mayor escala y así encontrar y verificar que existe una gran proporcionalidad entre ambos conceptos.

