viernes, 25 de abril de 2014

La vida tras Juno e Izumo.

Microbiología.


Investigadores del Wellcome Trust Sanger Institute, han descubierto el mecanismo que hace a un óvulo seleccionar un determinado espermatozoide y abrir sus puertas para después, iniciar la vida. 
La publicación ha tenido lugar en la revista científica "Nature", y en ella se explica dicho proceso.
Parece ser que, hasta ahora el desconocido receptor Juno, hallado en la superficie del óvulo, identifica a su ligando en la capa externa del espermatozoide, llamado Izumo. Es pues, que la vida se origina tras la unión de ambas estructuras, y después, se desencadena una cascada de reacciones que permiten cerrar las puertas del óvulo a nuevos asaltantes.

Esta investigación permitirá numerosos y específicos avances hacia un objetivo ya conocido. Además, dará luz a un nuevo campo de investigación diseñando nuevos tratamientos contra la infertilidad y en el desarrollo de sistemas anticonceptivos.



La búsqueda no fue una tarea sencilla. Para dar con Juno, los investigadores diseñaron una versión artificial de la proteína Izumo que usaron para emparejarla con moléculas candidatas de la superficie del óvulo. De esta forma advirtieron que Juno interactuaba con la copia de Izumo en la fase inicial de la fertilización. Una vez identificado el objetivo, había que confirmarlo. El paso siguiente fue desarrollar ratones modificados a los que eliminaron la proteína Juno de los óvulos. Comprobaron que estos roedores de laboratorio eran infértiles y que no tenían capacidad de fundirse con los espermatozoides, por lo que advirtieron que se trata de una proteína esencial en la fecundación entre mamíferos. El mismo resultado obtuvieron cuando, a la inversa, anularon la presencia de Izumo en los gametos masculinos.


lunes, 21 de abril de 2014

Cerebro de cristal.


El equipo de Adam Gazzaley, de la Universidad de California en San Diego, se propone mostrarnos algún día la actividad de nuestro cerebro en directo. De hecho, su proyecto se llama "Glass Brain", y el primer avance de su trabajo es la visualización más exacta que se ha hecho hasta ahora de la actividad cerebral.
Lo que se puede observar en este vídeo es la reconstrucción en tres dimensiones de la actividad de un cerebro real. La visualización está construida a partir de datos obtenidos de la actividad eléctrica de un solo sujeto (registrada con electroencefalograma) mientras abre y cierra los ojos y las manos.

Fíjense la cantidad de corrientes y descargas eléctricas que se producen cada segundo, simplemente para realizar un movimiento básico.
Sabíamos de la dificultad que reside dentro de nuestras mentes, en la estructura de nuestro inmenso cableado cerebral, pero ahora hemos dado un gran paso, pudiendo apreciarla con solo darle un click.